Pienso que uno de los parámetros fundamentales para determinar el nivel cultural de un pueblo es el conocimiento que éste tiene sobre sus vinos.
Comprendí la enorme importancia de elaboración del vino y también la gran similitud que el vino tiene con el café en mi punto de vista debido a que los dos provienen de una planta que debe de tener cuidados especiales esa es la clave para que servir un buen vino o un buen café a la mesa los mimos que se debe de tener en el manejo de estas plantas tan peculiares, también encontré similitud porque estos también se acompañan o se degustan con exquisitos quesos.
En el vino, como en muchos ámbitos de la vida, en la variedad está el éxito, y es fundamental que la persona que los prueba tenga amplitud de miras y mentalidad abierta para ir asimilando lo nuevo que va probando sin ningún tipo de prejuicio, pues es esta gran diversidad de vinos y de diferentes características de éstos lo que lo hace ser un mundo apasionante, en el cual se puede profundizar poco a poco.
Llevemos el vino a la mesa y compartámoslo con lo demás, construyamos vínculos fuertes de amistad, y hagamos aun más entrañables las que ya tenemos. ¿En que celebración, del tipo que sea, no está presente el vino? Abramos círculos o cerremos tratos importantes en nuestras vidas ¿Cuantos tratos comerciales se cierran con un apretón de manos y una copa de vino?, permitamos que en cada uno de nosotros vaya dejando gratas sonrisas y agradables anécdotas de la vida para la vida misma, que en cada copa de vino se sirva alegría y nos contagie de un delicado sabor en nuestras bocas de calidez hacia los demás y porque no hacia nosotros mismos también.
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